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Llegas a casa con bolsas llenas de ropa que quizás no necesitabas. Al pasar la tarjeta sentiste un subidón de adrenalina, una especie de «chispazo» de felicidad. Pero ahora, al mirar el ticket o ver las prendas sobre la cama, esa alegría se evapora y da paso a algo mucho más oscuro: la culpa, la vergüenza y la ansiedad.

Si esta escena se repite en tu vida, es posible que no estemos hablando de «ser caprichoso/a», sino de un mecanismo de regulación emocional conocido como compras compulsivas u oniomanía.

En PsicoDiversa Málaga, entendemos que el problema nunca es el objeto que compras, sino la emoción que intentas gestionar a través de él.

¿Capricho o Adicción? La diferencia clave

Vivimos en una sociedad consumista, por lo que a veces es difícil distinguir un hábito normal de una patología. La clave no está en cuánto gastas, sino en para qué gastas.

Las compras se vuelven compulsivas cuando se utilizan como una fuga. No compras porque necesites el objeto, compras para cambiar tu estado de ánimo.

  • ¿Estás triste? Compras.
  • ¿Has tenido un mal día en el trabajo? Compras.
  • ¿Te sientes solo/a? Compras.

El acto de comprar se convierte en tu única herramienta para calmar el malestar interno.

El Ciclo de la Compra Compulsiva

Al igual que ocurre con las adicciones a sustancias, la adicción a las compras sigue un ciclo muy marcado:

  1. El Disparador: Sientes una emoción desagradable (ansiedad, aburrimiento, tristeza, baja autoestima).
  2. La Anticipación: Empiezas a pensar en ir de tiendas o navegar por una web. Tu cerebro ya empieza a liberar dopamina solo con imaginarlo.
  3. La Compra (El «Pico»): En el momento de pagar, sientes una gratificación intensa, una sensación de control y alivio. El dolor desaparece momentáneamente.
  4. La Caída: El efecto pasa rápido. Llegas a casa y te das cuenta de la realidad.
  5. La Culpa: Aparece el remordimiento, la preocupación económica y la promesa de «no volver a hacerlo». Esta culpa genera nuevo malestar… que te lleva a reiniciar el ciclo.

¿Qué estamos intentando llenar en realidad?

En nuestra consulta de psicología en Málaga, vemos que detrás de un armario lleno de ropa con la etiqueta puesta, suele haber un corazón con necesidades no cubiertas.

Las compras compulsivas son, a menudo, un intento desesperado de llenar un vacío emocional. Puede ser una falta de afecto, una autoestima dañada, una sensación de soledad profunda o una incapacidad para tolerar el aburrimiento y la frustración.

Las cosas materiales ocupan espacio físico, y eso nos da la falsa ilusión de que están «llenando» nuestro espacio interior. Pero, como ya sabes, ese alivio es efímero.

Cómo tratamos la adicción a las compras en PsicoDiversa

Para superar la oniomanía, no basta con cortar las tarjetas de crédito o hacer un presupuesto (aunque ayuda). Necesitamos ir a la raíz psicológica.

Nuestro abordaje combina:

  • Regulación Emocional: Aprender a tolerar emociones incómodas (tristeza, ansiedad) sin necesidad de recurrir a un estímulo externo para «taparlas».
  • Identificación de Disparadores: ¿Qué te lleva a la tienda? ¿Qué buscas realmente cuando entras en esa web?
  • Trabajo de Autoestima: Dejar de vincular tu valía personal a lo que tienes o a cómo te ves.

Recupera el control de tu vida (y de tu bolsillo)

Si sientes que tus hábitos de consumo están afectando a tu economía, a tus relaciones o a tu paz mental, es hora de pedir ayuda profesional. No es un vicio, es una señal de que algo dentro de ti necesita atención.

En PsicoDiversa, te ofrecemos un espacio libre de juicios para entender qué vacío estás intentando llenar y enseñarte formas más sanas de cuidarte.

Solicitar Cita para Tratamiento de Adicciones Conductuales en Málaga

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